Solventando importunos de último momento nos encontramos con Clara y con Raúl días antes de la boda para tomar unas cervezas. Estaban alegres, confiados, deseosos de que llegara el momento.

Y el momento llegó.

Dicen que las cosas hermosas no buscan llamar la atención, y así Clara y Raúl no lo hacen. Son sencillos y hermosos y así mismo organizaron su boda. Todo un alarde de candor, extensible a los amigos y a la familia.

Fue un día inolvidable, rodeados de familia y amigos hicieron de el #Baluarte su fortaleza personal y la convirtieron en toda una fiesta.

Ese magnifico día también aprendimos que «se necesitan dos para bailar un tango».

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