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Erase una vez un niño, su nombre Tritón.

Muchas noches Tritón se quedaba mirando al horizonte. Soñaba con lanzarse al agua y pasearse por el fondo del océano. A Tritón le gustaría diluirse en el agua salada y desparecer entre los arrecifes, quería ver atardecer desde las profundas y cristalinas aguas de la costa.

“Así estoy preparado para sumergirme en el océano de la vida moderna, decía con optimismo.”

Tritón estaba decidido a sumergirse en el mar. Si no podía vivir en él, al menos haría lo posible para poder estar el mayor tiempo en el agua

Por fin Tritón había conseguido lo que había querido siempre, ser como Francis Drake, el capitán Blood, Jack Calico o Barbanegra, ya se había casado con una ninfa marina de belleza inigualable y de cantos irresistibles.

Lo tenía todo: amor, salud y un galeón imponente con un mascarón de proa representando la figura de su amada.

Así fue como Tritón y su amada emprendieron el viaje de su vida, una vida repleta de sal, agua, arena, monedas de oro, telas delicadas, joyas, aventuras, playas paradisiacas, cofres escondidos y tempestades.

¿Qué es si no la vida? una aventura, que discurre día a día entre olas y corrientes marinas, con buen tiempo o con mal tiempo todos debemos seguir hacia delante y buscar nuestra felicidad aunque esté escondida en la profundidad de la mar salada.

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